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"Each generation likes to recognize itself and find their identity with a mythological or legendary figure that reinterprets according to the problems of our society: Oedipus as a universal emblem,  Prometheus, Faust or Sisyphus as mirrors of the modern condition. Nowdays, Narcissus is through the eyes of a significant number of researchers, the symbol of our time."

 

LIPOVETSKY, Gilles:
L'ère du vide: Essais sur l'individualisme contemporain, Gallimard, 1983, p.49.

 

 

 

"In recent times it has been proclaimed frequently: the end of love. It is thought that today love perishes by the limitless freedom of choice. By the numerous options and the coercion of the optimum and that, In a world of unlimited possibilities, love is not possible ... But these sociological theories do not know that today is in progress Something that attacks love more than endless freedom or unlimited possibilities. Not only the excess supply of others leads to the crisis of love, But also the erosion of the other, which takes place in all spheres of life And is linked to an excessive narcissism of one's own self. In fact, the fact that the other disappear is a dramatic process, But it is a process that progresses without, unfortunately, many people notice. "

 

BYUNG-CHUL, Han:
Agonie des Eros, Matthes & Seitz, 2012, p.9.

 

 

 

 

 

 

I /ay/. A walk around oneself. An exhibition in which the viewer becomes the protagonist and his/her image conforms the work. Without him/her, the work would not exist.

The first part titled "Narcissus gets married" is a nuptial celebration. The particularity of this ceremony resides in that you marry yourself. The exhibition lasts for a single day, ephemeral as a nuptial celebration. The visit develops in rigorous solitude. The work consists of all the elements of a typical Western wedding. It is a critique of the end of romantic love in a world turning more and more individualistic. Ceremonies with oneself are becoming more frequent in different parts of the world, and we witness astonished as companies specialized in the organization of this type of events proliferate. Happiness resides in oneself, resound the bells of individualism. We confuse, then, narcissism with self-love. We positively do not love the other. We live in the era of self-contemplation and a most exacerbated positivism.

For several decades, narcissistic disorders have constituted the major part of psychic disorders in the face of nineteenth-century "classical" neuroses: Hysteria, phobias, obsessions ... Narcissistic disorders do not present clear symptoms. They are characterized by a diffuse discomfort that invades everything; a feeling of inner emptiness and absurdity of life; an inability to feel things and beings. The world appears before the narcissist simply as projections of him or herself. He or she is not able to recognize the other in his or her otherness. There are only meanings where he or she recognizes him or herself. Until that one drowns in itself. As a consequence, people no longer believe in love; Divorces and the number of people living alone outside of any family situation continue to rise. Sin is no longer sex; it is romanticism.

According to Chr. Lasch individuals increasingly aspire to emotional detachment due to the risks of instability generated by the affections. Feeling vulnerable, developing one's own emotional independence, living alone…that would be the profile of the contemporary Narcissus. Fear of deception, fear of uncontrolled passions causes what he calls "The flight from feeling." "But men and women actually continue to aspire to emotional intensity. Perhaps there has never been a higher demand, but the longer the wait, the scarcer or shorter the miracle becomes. The more possibilities of encounter provided by technology, the more individuals feel alone, the freer. Relationships become emancipated from old restraints, and rare is the possibility of finding an intense relationship. Everywhere we find loneliness, emptiness, and difficulty in feeling, in being taken out of oneself. Why cannot I love and vibrate anymore? Desolation of the Narcissus, too well programmed in the absorption in him/herself to be affected by the other; to leave its self and, yet, insufficiently programmed since he/she still longs for an affective relation at heart.

The project was developed in the Jardín del Príncipe de Anglona. This small garden, which belonged to the Palacio del Príncipe Anglona (adjoining building) and was donated to Madrid, is the only one of romantic nature existing in the city. It is a sad garden with a deep melancholic atmosphere. The experience it transmits recalls that simple things can be much more intense than we can initially think, enhancing the ruin as an element of beauty.

 

 

 

 

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 “A cada generación le gusta reconocerse y encontrar su identidad con una figura mitológica o legendaria que reinterpreta en función de los problemas del momento: Edipo como emblema universal, Prometeo, Fausto o Sísifo como espejos de la condición moderna. Hoy Narciso es, a los ojos de un importante número de investigadores, el símbolo de nuestro tiempo."

 

LIPOVETSKY, Gilles:
L'ère du vide: Essais sur l'individualisme contemporain, Gallimard, 1983, p.49.

 

 

 

“En tiempos recientes se ha proclamado con frecuencia: el fin del amor. Se piensa que hoy el amor perece por la ilimitada libertad de elección, por las numerosas opciones y la coacción de lo óptimo y que, en un mundo de posibilidades ilimitadas, no es posible el amor… Pero estas teorías sociológicas desconocen que hoy está en marcha algo que ataca al amor más que la libertad sin fin o las posibilidades ilimitadas. No solo el exceso de oferta de otros conduce a la crisis del amor, sino también la erosión del otro, que tiene lugar en todos lo ámbitos de la vida y va unida a un excesivo narcisismo de la propia mismidad. En realidad, el hecho de que el otro desparezca es un proceso dramático, pero se trata de un proceso que progresa sin que, por desgracia, muchos lo adviertan." 

 

BYUNG-CHUL, Han:
Agonie des Eros, Matthes & Seitz, 2012, p.9.

 

 

 

 

 

 

I /Ay/. Un paseo por uno mismo. Un proyecto expositivo en el que el espectador se convierte en protagonista y su imagen conforma la obra. Sin él, la obra no existiría.

La primera parte, titulada “Narcissus gets married” es una celebración nupcial. La particularidad de esta ceremonia es que contraes matrimonio contigo mismo. La duración de la exposición es de un solo día, efímera, como una celebración nupcial. Se visita en rigurosa soledad. La obra consta de todos los elementos propios de una boda occidental. Una crítica al fin del amor romántico, en un mundo que se torna cada vez más individualista. Las ceremonias con uno mismo cada vez son más frecuentes en distintas partes del mundo y presenciamos atónitos, como surgen empresas especializadas en la organización de este tipo de eventos. La felicidad reside en uno mismo, resuenan las campanas del individualismo. Confundimos, entonces, narcisismo con amor propio. Positivamos el hecho de no amar al otro. Vivimos en la era de la autocontemplación.

Desde hace varias décadas, los desórdenes de tipo narcisista constituyen la mayor parte de trastornos psíquicos frente a las neurosis “clásicas” del siglo XIX: Histerias, fobias, obsesiones… Los trastornos narcisistas no presentan síntomas claros, se caracterizan por un malestar difuso que lo invade todo, un sentimiento de vacío interior y de absurdidad de la vida, una incapacidad para sentir las cosas y los seres. El mundo se presenta solo ante el narcisista, como proyecciones de sí mismo. No es capaz de reconocer al otro en su alteridad. Únicamente existen significaciones allí donde él se reconoce. Hasta que se ahoga en sí mismo. Como consecuencia, la gente ya no cree en el amor, los divorcios y el número de personas que viven solas fuera de cualquier situación familiar siguen en aumento. El pecado ya no es el sexo, sino el romanticismo.

Según Christopher Lasch los individuos aspiran cada vez más a un desapego emocional, en razón de los riesgos de inestabilidad que generan los afectos. Sentirse vulnerable, desarrollar la propia independencia afectiva, vivir solo, ese sería el perfil del Narciso contemporáneo. El miedo a la decepción, el miedo a las pasiones descontroladas provoca lo que él denomina “The flight from feeling”. “Pero en realidad hombres y mujeres siguen aspirando a la intensidad emocional, quizás nunca ha habido más demanda pero cuando mayor es la espera, más escaso se hace el milagro o más breve. Cuantas más posibilidades de encuentro desarrollan las tecnologías, más solos se sienten los individuos; más libres, las relaciones se vuelven emancipadas de las viejas sujeciones y más rara es la posibilidad de encontrar una relación intensa. En todas partes encontramos la soledad, el vacío, la dificultad de sentir, de ser transportado fuera de sí. ¿Por qué ya no puedo amar y vibrar? Desolación del Narciso, demasiado bien programado en la absorción en sí mismo para que pueda afectarle el otro, para salir de sí mismo y sin embargo insuficientemente programado ya que todavía en el fondo desea una relación afectiva”.

El proyecto se desarrolló en el Jardín del Príncipe Anglona, este pequeño jardín, que perteneció al Palacio del Príncipe de Anglona (edificio contiguo) y fue donado a Madrid, es el único de carácter romántico existente en la ciudad. Es un jardín triste y de profunda atmósfera melancólica. La experiencia que transmite recuerda que las cosas sencillas pueden ser mucho más intensas de lo que a priori podemos pensar, poniendo en valor la ruina como elemento de lo bello.